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El cinturón negro

Para muchos de los que comienzan el entrenamiento, este tiene un objetivo: llegar a “Cinturón Negro”. Curiosamente, éste no es el verdadero propósito de la práctica diaria. El Cinturón Negro no es el destino final de nuestra dedicación. No se debe entrenar para obtener un cinturón de color, se debe entrenar por el entrenamiento en sí.

El entrenamiento es el objetivo. Es un medio y un fin al mismo tiempo. Cuando uno recibe un “Cinturón Negro” no debe cambiar su vida de forma instantánea. Repentinamente su patada circular no es mil veces mejor que antes, sus técnicas no han desarrollado una velocidad asombrosa en relación a lo que eran hace un mes; pero algo si ha debido cambiar dentro del practicante. “Debe ser algo más” de lo que era antes de recibir ese Cinturón Negro.

2Como persona ha debido cambiar y ese cambio debe continuar constantemente sin distinción de grado o nivel.

El ser un “Cinturón Negro” es el resultado de años de trabajo, sudor, miedos, sacrificios y esfuerzos, los cuales nos han “forjado” a lo largo del camino. Estas cualidades no deben detenerse o desaparecer una vez que hemos obtenido el grado de Cinturón Negro, han de continuar creciendo y madurando, de la misma forma que lo hace el entrenamiento.

 

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