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Modernización, tecnología y sedentarismo

La vida moderna nos impone una familiarización obligada con la ingeniería genética, el genoma humano, la manipulación cromosómica, clonación, etc todo lo cual nos lleva a pensar que aquel “hombre nuclear” que nos deleitara en la TV hace unos años hoy pueda ser una realidad.

Sin embargo y a pesar de todo ello, el hombre moderno, sometido a un sinnúmero de elementos de confort y a caballo de la tecnificación de todo, ha cambiado su modalidad de trabajo pasando la mayor parte de su tiempo inactivo, sentado con malas posturas, nutriéndose con alimentos nada saludables y encerrado durante horas en ambientes poco ventilados.

Aún más, cuando decide ventilarse se encuentra atrapado por una metrópoli atestada de ruidos que exceden su capacidad auditiva y de smog y polución ambiental por la industrialización, que supera el nivel de monóxido de carbono tolerable por el ser humano. Conforme todos estos avances, el hombre va disminuyendo su estilo y calidad de vida, envejece prematuramente, gana nuevas enfermedades empobreciendo su pronóstico.

La disminución de la actividad física es un hecho de los más sobresalientes en la sociedad moderna. En este contexto se hace imperioso volver a contactarse con la naturaleza y, sobre todo, retomar el rumbo de la medicina natural, aquella que no requiere de la farmacología pero que sí necesita de una enorme dosis de voluntad para poder llevar a cabo programas basados en la dieta y el ejercicio, pilares clave de la medicina moderna y de la mejoría de la calidad de vida.

El vertiginoso ritmo impuesto por la globalización ha generado una serie de cambios en la esfera cognitiva y es también hacia allí donde se han extendido los beneficios de mantenerse activo. Ya hace unos años que se conoce el efecto del ¨sentirse bien¨ haciendo ejercicio aunque en la actualidad este efecto se ha establecido científicamente y medido sus propiedades. Así hoy se habla de los positivos efectos sobre la salud mental que incluye características tales como elevada autoestima y buen humor como también reducidos niveles de pensamientos negativos como cuando coexisten ansiedad y depresión, enfermedades más prevalentes de la sociedad actual. Otros efectos observados entre aquellos sujetos que practican actividades físicas con regularidad se refieren al funcionamiento cognitivo y la reactividad al stress.

Este y todas sus consecuencias (insomnio, acidez, alergias, etc.) constituye una situación altamente desafiante a la que, también, un programa saludable, recreativo y supervisado de ejercicios físicos puede hacer frente con inusitada eficacia. Dos importantes análisis llevados a cabo en EEUU y Alemania sugieren que el ejercicio físico es responsable, en parte, de un efecto positivo en el humor sobre todo en el área del post ejercicio inmediato.

Por otra parte los programas de ejercicios se han asociado con cambios positivos en aspectos seleccionados de la personalidad y de ajuste psicológico. Muchas de las enfermedades que afectan al mundo occidental industrializado, tales como las cardiovasculares, radican principalmente en causas como la mala alimentación (exceso de grasas, sal, azúcares refinados, etc), la inactividad física y los malos hábitos (alcohol, tabaco); temas que con un plan de dieta y actividades físicas pueden tratarse fácilmente en la actualidad.

El papel que cumplen estos dos factores es esencial en enfermedades muy comunes y frecuentes de nuestra sociedad, pero también lo son en enfermedades nuevas relacionadas a la tecnificación. Sobre esta base las actividades físicas están indicadas como tratamiento esencial en trastornos tales como los problemas visuales, la osteoporosis, la depresión, en las situaciones de inmunidad deprimida y en los problemas reumáticos por malas posturas adoptadas por interminables tiempos, ya sea laborales o de esparcimiento, pasados frente a la PC o al televisor.

La experiencia demuestra que el inicio de, simplemente, un programa de ejercicios, planificado en base a las necesidades de cada individuo, no sólo permite una mejoría de la patología que lo origina sino que produce un incremento de la calidad de vida ya casi en lo inmediato de comenzado siempre que se respete el principio básico de la continuidad. En este sentido debe tenderse a lograr que un sujeto sea capaz de caminar libremente, correr a distintas velocidades, transportar cargas ligeras y tener energía extra para afrontar cualquier emergencia para ser catalogado como apto físicamente. En la actualidad, desafortunadamente, un gran porcentaje de la población del mundo entero está por debajo del umbral de actividades que avalaría esta aptitud basal.

Es tal la importancia de no permanecer inactivo que un fisiólogo sueco acuñó una frase célebre por su tremendo mensaje y significado: “Cualquier persona que pretenda ser sedentaria deberá someterse a un examen médico exhaustivo a fin de conocer si su estado de salud es lo suficientemente bueno como para resistir o tolerar la inactividad”.

En su forma más acentuada el reposo absoluto origina un sinnúmero de alteraciones anatómicas y funcionales en el organismo como se ve en el cuadro siguiente:

Sedentarismo

Alteraciones anatómicas y funcionales

* Pérdida de la masa muscular y ósea
* Aumento de los depósitos grasos
* Reducción de la volemia y aumento de coagulabilidad
* Intolerancia a la posición erecta
* Deterioro de la capacidad de aptitud aeróbica
* Pérdida de minerales por aumento de la diuresis
* estreñimiento

Es fácil comprender, entonces, que la única herramienta eficaz disponible para restituir estos defectos es la actividad física regular y ello se podrá lograr en un tiempo mas o menos prolongado.
Entonces sería importante comenzar desde la niñez forjando el hábito del ejercicio ya que está sucediendo que desde niños las pautas de la sociedad moderna imponen a la TV y a la PC como modelos importantes de esparcimiento lo que atenta contra el hábito al que hacía referencia recién.

Numerosos estudios indican que el aumento de la capacidad de aptitud a través de la práctica de ejercicio aeróbico regular influye en la prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular. Un programa con características preventivas debe ser:

· Previa determinación del estado de salud y aptitud
· Terapéutico, personalizado, placentero y habitual
· Aeróbico
· Recreativo, no competitivo
· Supervisado por el mismo individuo
· Complementado con la dieta
· Relacionado al clima, la indumentaria, terreno, horarios, etc
· Con calentamiento, enfriamiento, elongación y relax

La actividad física de este tipo (correr, nadar, remar, andar en bici, etc) es una herramienta eficaz en el control de la mayoría de los factores de riesgo, veamos

Vamos a ver ahora de qué armas disponemos para salir de la inactividad y una vez que lo logramos cómo mantenernos?. En primer lugar analicemos las causas y excusas a las que nos enfrentamos:

Causas de Inactividad Física

* Estilo de vida sedentario muy arraigado
* No aprecio de la importancia del ejercicio como agente de salud
* Falta de voluntad para transformar el conocimiento en acción
* Ausencia de interés real en mejorar estilo y pronóstico de vida

Motivación

* Factores sociales (obesidad, estética)
* Factores de salud (recuperación, prevención)
* Supermotivación (exigencia, atención excesiva)
* Sobremotivación (adicción)

Este último punto se relaciona ya con una disfunción del comportamiento donde el adicto pierde atención a su entorno, su familia, su trabajo, etc. Entonces debemos abolir el sedentarismo pero a la vez diseñar un plan saludable, adecuado, terapéutico que se transforme en un hábito de vida. Entonces
¿Cuánto es suficiente y cuánto es demasiado?
La AHA y el ACSM responden a esta pregunta con una sola palabra: moderación


Programa de Actividades Físicas Aplicable a la
Salud, Aptitud, Prevención y Calidad de vida

                                      AHA                                  ACSM
Frecuencia         3 a 4 veces por semana      3 a 5 veces por semana
Tiempo                       30-60 minutos                   20-60 minutos
Intensidad            > 50% del VO2 Máx              50-85% VO2 Máx
Modalidad       Dinámico de músculos largos      Aeróbico continuo

En los últimos tiempos se han separado las normas de ejercicio para la salud de las normas para incrementar la condición física siendo la gran diferencia la intensidad de trabajo que es menor para las primeras aunque con un aumento compensatorio de la frecuencia y duración. Finalmente y de una publicación hecha por consenso en EEUU no hace mucho por parte del CDC y ACSM les he extractado un párrafo respecto de la mejor forma de adquirir algún grado de actividad que ayude en la salud:

Sedentarismo

Toda persona adulta debe acumular 30 minutos o más de actividad física de moderada intensidad durante la mayoría de los días de semana. Incorporar más actividad a la rutina diaria es una forma efectiva de mejorar la salud.
Entre las actividades que pueden contribuir al total de 30 minutos se cuentan: subir escaleras, trabajar en el jardín, bailar y caminar parte o todo el camino de ida o vuelta del trabajo.
También es posible que los 30 minutos de actividad física recomendados estén compuestos por ejercicio planificado o recreación, como trotar, jugar al tenis, nadar o andar en bicicleta.

“Less is more” decía un arquitecto famoso y esa frase puede ser perfectamente aplicable a la práctica de actividades físicas para quienes creen que hay que matarse para obtener beneficios del deporte por parte de nuestro organismo
Finalmente es importante destacar que aquellas terapias orientadas a la relajación de las que hoy inundan el mercado pueden jugar un papel en el sentido de tomar conciencia y tender a un cambio de hábitos. Por lo tanto y mientras la salud se lo permita dése una chance, no olvide que ahora está comenzando el resto de su vida !.

Dr. Jorge Osvaldo Jarast.
Médico cardiólogo especializado en Medicina del Deporte. Director de Cardio Fitness, Centro especializado en Salud, Prevención, Aptitud y Calidad de Vida.

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