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Periodización del entrenamiento

El entrenamiento es más antiguo que el deporte mismo. Sus orígenes se remontan a la edad de bronce. Cuando las personas tenían que defenderse de los vecinos que pretendían arrebatarle por la fuerza el producto de sus cosechas o sus animales, surgió la necesidad de entrenar para sobrevivir. Durante la realización de los Juegos que se realizaban en la antigua Grecia, se competía en la disciplina del Pancracio, precursor indiscutido de los deportes de combate. El célebre Bibón de Crotona, a quien muchos adjudican ser el padre del entrenamiento con sobrecarga, triunfo en cuatro ediciones de estos Juegos. Una piedra, que el levantaba como parte de su entrenamiento y que se conserva hasta nuestros días, en el museo de Olimpia, tiene una muesca en la parte superior, por donde Bibón introducía su mano y la alzaba por sobre su cabeza en cinco repeticiones. La piedra tiene forma y tamaño de un televisor color y pesa 140 kg.

¿Cuántos deportistas de hoy en día podrían realizar la hazaña de Bibón?. La respuesta es simple, ninguno. Como hacia Bibón entonces hace 2000 años para conseguir esos increíbles resultados. Hay que pensar que en los Juegos Olímpicos de la antigüedad se desarrollaron sin interrupción durante cientos de años, nuestro deporte moderno apenas sobrepasa el primer centenario. Es de suponer que con todo ese tiempo y continuidad de trabajo, los entrenadores de aquella época, cuya denominación era “Paidotribos” tenían que haber desarrollado sistemas increíblemente efectivos de entrenamiento, probados y mejorados con la experiencia de años.

El Entrenamiento Moderno y la aparición de los Sistemas

El mundo deportivo posterior a la terminación de la segunda guerra mundial era dominado por los Estados Unidos de América. ¿Cómo era el entrenamiento de aquellos campeones norteamericanos?. Simplemente, estímulo, recuperación y nuevo estímulo. Si se utilizaban los ejercicios adecuados, y el tiempo de descanso entre trabajos eran correctos, los atletas progresaban hasta un determinado nivel que en ese entonces era suficiente para acceder al triunfo. Si analizamos lo que acabo de describir, esa es la forma de entrenamiento que se utiliza actualmente en muchos lugares en nuestro país. Los resultados por supuesto son bastante parecidos a los de los campeones de aquel entonces, lo que pasa es que nuestros rivales actualmente son infinitamente superiores a los de aquella época. La Unión Soviética había sufrido la guerra en su propio territorio, la población tenía grandes problemas para cubrir las necesidades básicas, la situación no era precisamente la adecuada para contar con un buen nivel deportivo. Sin embargo la Unión Soviética desplazó a los E.U. en los deportes de fuerza a partir de fines de la década del 50 y continuó con su dominio por mas de tres décadas. Cual fué el secreto. La Sistematización y Periodización.

Periodización, la idea original

Durante la década del 50 Mateiev planteó una hipótesis de entrenamiento, que podemos resumir de la siguiente manera.

Supongamos que disponemos de un período de cuatro semanas para entrenar a un sujeto y que planteamos la idea de la siguiente forma: durante la primer semana planteamos una carga que consideró que el sujeto podía asimilar. Para la segunda semana consideramos que el sujeto ya ha adaptado la carga de la primera. Por lo que aumentamos la exigencia. Para la tercer semana repetimos el razonamiento y planteamos una carga aún mayor. ¿Qué pasa con la cuarta semana?. Podríamos seguir con nuestra mecánica de procedimientos y seguir aumentando la carga. Sin embargo Mateiev intuyó que el organismo no podía soportar una semana más de incremento, y que se hacía necesario un descanso brusco de la exigencia y que este proceso, que luego se denominaría supercompensación, traería mas beneficios que seguir trabajando duramente. A la fisiología le tomó treinta años poder demostrar este postulado empírico. La visión de un gran entrenador le permitió intuir, algo que para la idiosincrasia de la época sonaba ridículo: entrenar menos para mejorar más.

Este hecho marcó las bases del arte del entrenamiento, la capacidad de saber exigir en el momento justo para poder obtener el óptimo desarrollo y hacerlo perdurar en el tiempo. Si analizamos la forma de entrenar de muchos deportistas actuales, su esquema de trabajo es sencillo, cada vez que puedo entreno al máximo de mis posibilidades. Al principio este sistema da resultados, pero luego de un tiempo se arriba a una meseta de la que resulta imposible poder sacarlos. Cuantos casos vemos diariamente en el gimnasio de personas que hace años que poseen la misma apariencia y manejan los mismos kilogramos y repeticiones en sus ejercicios. ¿Cuál es la solución para estas personas?. Muy simple, la Periodización.

El problema del ordenamiento semanal

Cualquiera que haya entrenado alguna vez, seguramente percibió que todos los días de entrenamiento no son iguales, que algunas veces nos sentimos mas aptos y otras menos, y que estas variaciones parecen seguir determinados patrones. Los entrenadores soviéticos notaron estas variaciones y buscaron extraer conclusiones de las estadísticas. El análisis de los resultados permitió establecer que la capacidad de entrenamiento tendía a comportarse conforme a una curva de rendimiento. Inclusive la tendencia indicaba que había una determinada capacidad para efectuar intentos máximos el día Viernes. Esto fué analizado como una resultante a la supercompensación de la carga del día Lunes, Martes y Miércoles, con el descanso del Jueves. Estos datos en manos de los entrenadores tuvieron una importancia decisiva.

A la larga esta situación convertiría al deportista en un sujeto predecible. Lo que haría mas sencillo el proceso del entrenamiento y la suplementación. A fines de los ochenta recién se ha podido comprobar las variaciones hormonales que corresponden a los diferentes días de cada semana.

Ejemplo

El hecho de conocer las diferentes posibilidades de absorber cargas de trabajo que ofrecen los días de la semana, nos permite ordenarnos y exigir a nuestros deportistas de acuerdo a sus reales posibilidades. Suponiendo que entrenamos a un deportista que puede realizar un máximo alrededor e 10 series de determinado ejercicio, intentemos entrenarlo al límite de sus posibilidades sin periodizar. El día lunes estará en condiciones de entrenar 10 series, el día Martes, esforzándose al extremo solo conseguirá hacer 8 series. El Miércoles estará tan agotado que no podrá entrenar. El día Jueves no estará totalmente recuperado, por lo que realizará 8 series, el Viernes solo 5 series y nuevamente el Sábado no podrá entrenar por encontrarse exhausto. En total esta semana nuestro deportista entrenó 31 series. Si variamos la carga de acuerdo a las posibilidades de cada día, por ejemplo: el Lunes realizamos 8 series, el Martes 6, el Miércoles 9, el Jueves 4, el Viernes 7 y el Sábado 6 series. En ningún momento nuestro deportista ha quedado extenuado por el trabajo y al fin de la semana a totalizado unas 40 series, un 30% más que de la otra forma y de una manera mucho mas ordenada.

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