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Reflexiones para la práctica

Dojo frente a Gimnasio:

En la actualidad, cuando un practicante de Karate-Do se dispone a ir a entrenar, dice: “Voy al Gimnasio”. Pero al utilizar la palabra gimnasio, la frase se entiende diferente a sí dijera: “Voy al Dojo”. En japonés “Dojo” es el lugar en donde se realiza la Vía, es decir, donde la persona desarrolla la habilidad en la práctica de un Arte Marcial, a la vez que forja su carácter, controla y canaliza sus emociones e instintos y evoluciona como ser humano.

Sin embargo, la expresión “voy al gimnasio”, generalmente implica actividades o actitudes lúdicas y recreativas, que, en el mejor de los casos, buscan una mejora de la salud o de la forma física. Por lo tanto, una vez que ha reflexionado sobre la diferencia sustancial que existe entre los dos términos (gimnasio-Dojo), el que practica alguna disciplina de combate puede preguntarse por cual de ellos desea decantarse.

Para el que busca convertirse en un verdadero “budo-ka” o artista marcial, la elección será clara, pues, cualquier beneficio que pueda obtenerse mediante las actividades de gimnasio, puede ser conseguido con creces a través de la práctica de un Arte Marcial como es el Karate-Do. Sin embargo el camino a la inversa no es posible, ya que cualquiera de las artes del Budo aporta unos beneficios y entra en campos de evolución en los cuales el deporte no tiene cabida.

La actitud del practicante de Karate-Do:

Cuando un alumno de Karate-Do llega al Dojo, debería a tener claro que allí no solo va a ejercitarse físicamente, pues, además del cuerpo, en el entrenamiento es preciso incluir la mente y el espíritu. En la práctica del Budo, estos tres factores, cuerpo, mente y espíritu, son inseparables y deben entrenarse de una forma integral; para ello es necesario la total atención y concentración en nuestros actos, máxime cuando de ellos puede depender nuestra vida o integridad física. Es lo que los maestros japoneses llaman “Shingitai”.

El “Shingitai” hace referencia a las tres cualidades que deben manifestar los danes y kyus: Shin o el espíritu, el carácter; Gi o la técnica en el arte practicado; Tai o los elementos corporales. Otra interpretación sería: Shin o el cielo, Gi o la tierra, y Tai o el hombre; reunir estos tres elementos.

Cuando realizamos un “Gedan-barai”, es evidente que se trata de un acto físico, pero lo realmente importante no es solamente la acción muscular sino la actitud e intención con la cual ejecutamos la técnica, ya que esta solo será efectiva si realmente está involucrado todo nuestro ser. ¿Cómo puede ser esto posible?¿Cómo pueden desarrollarse técnicas realmente eficaces?. Reflexionemos: Si durante la práctica nos distraemos y hablamos con los compañeros; si esperamos con ansias las pausas o descansos y, además, los desperdiciamos para hablar; si nos preocupamos por lo que falta para acabar; si tememos que nos toque un compañero que trabaja muy fuertemente; si pensamos – exteriorizándolo o no – “¡Uff, otra vez este Kata!”; si dudamos de la metodología del Sensei y en definitiva, si ocupamos nuestra mente en cosas o acciones ajenas al entrenamiento, nos estamos alejando del sentido original de la práctica del Budo.

Por consiguiente, los practicantes deberían adoptar las siguientes normas:

¯    Evitar las interrupciones y distracciones sin motivo justificado.

¯    Realizar rápidamente y sin comentarios superfluos los cambios de compañeros, con el fin de no romper la armonía y el flujo energético.

¯    Retirarse a un lado del tatami, si se encuentran mal para reintegrarse al entrenamiento cuando se encuentren mejor.

¯    Esperar a las pausas (yame) o a los descansos (naore) para preguntar las dudas al Sensei.

¯    Solicitar la autorización del Sensei para entrar y salir de la clase.

El alumno sincero debe practicar en todo momento con los cinco sentidos puesto en cada gesto, en cada acción y en cada una de las técnicas que realice, como si fuese la última vez que practica el arte y quisiese saborear a fondo cada momento, cada instante, cada movimiento. De igual manera, en los ejercicios por parejas o con compañeros debe dar lo mejor de sí mismo, haciendo hincapié en la entrega y decisión en sus defensas y ataques, buscando la armonía y el progreso mutuo.

Para ello, un verdadero karate-ka, o practicante de Budo, debe evitar las siguientes conductas o actitudes:

¯    Practicar sin motivación y sin intentar superarse día a día.

¯    Hablar, distraerse o no estar atento durante la práctica.

¯    Correr el riesgo de lesionarse o dañar a los compañeros por satisfacer su ego, por ira, rabia, temor, etc.

¯    Que el grado o éxitos deportivos se le suban a la cabeza.

¯    Sentirse superior o más calificado que otros compañeros.

¯    Hacerse notar, vanagloriarse o jactarse de proezas, etc.

¯    Tratar de imponer criterios personales.

¯    Cuestionar o discutir las enseñanzas del Sensei o jactarse de ello públicamente.

¯    Subestimar a los demás para enaltecerse él.

¯    Crear enemistades entre los compañeros o entre las personas.

¯    Poner en tela de juicio los conocimientos o destrezas del Sensei, de los Sempai o de los compañeros.

¯    Opinar o criticar sobre los grados o cinturones otorgados por el Sensei a los demás alumnos.

¯    Abusar de la confianza del Sensei o de los demás compañeros.

¯    Ser violento, egoísta, orgulloso, engreído o mal intencionado.

Sería muy deseable que los practicantes se entregaran al máximo en las clases, como si su vida dependiera de ello; pero siempre con el control físico y emocional que da el sentido común. Además, en todo momento deben velar por mantener a raya las debilidades, defectos o tentaciones que cotidianamente acechan al ser humano esperando ver una apertura en su kamae (guardia)… metafóricamente hablando.

Otro aspecto a considerar, el más importante de todos según el maestro Gichin Funakoshi, es que el Karate-Do puede y debe practicarse durante todo el día, y esto es posible si somos plenamente conscientes de nuestros actos en todo momento. Por ejemplo: entrenando nuestra respiración, con la postura corporal correcta, con la actitud hacia los demás, con la atención al entorno, y en síntesis, abordando los problemas cotidianos con espíritu de Karate-Do.

Reigisaho” el protocolo o ceremonial del Budo:

A veces, debido al trato diario, amistad mal entendida, exceso de confianza o simplemente por desconocimiento, el Reigisaho, o normas de conducta en el Dojo, es mal entendido o peor utilizado. Ejemplos claros de estos son el no saber comportarse en el tatami, relajar los modales, no guardar la compostura adecuada, la falta de puntualidad en la clase, la falta de seriedad y responsabilidad en la práctica. Estas malas actitudes degeneran en una falta de respeto y consideración hacia el Sensei, hacia los compañeros y hacia uno mismo. Son situaciones poco deseables que pueden derivar en dejadez, informalidad y adulterio de los valores del Budo. Por ello, los alumnos deben entender que, aunque a veces el Sensei no les llame la atención de una forma directa o explícita, eso no quiere decir que el comportamiento incorrecto del alumno no le pase inadvertido o no le conceda importancia. Por ello, los Sempais o alumnos mas avanzados deben guiar, aconsejar y corregir a los Kohai (principiantes) para que estos no se confundan de actitud.

La forma correcta de dirigirse a un Sensei es inclinarse respetuosamente al realizar el saludo (rei), que él nos devolverá solícitamente.

Otro componente importante en el Reigisaho son los saludos (rei), que, lejos de ser manifestaciones de sumisión de los alumnos menos avanzados, como se interpreta con frecuencia, son unas excelentes normas de cortesía, respeto o agradecimiento, y también actúan fomentando y favoreciendo la atención y actitud adecuadas.

Cuando estemos frente al umbral del dojo (tatami) y la clase aún no se ha comenzado, es decir, cuando llegamos con puntualidad, debemos saludar hacia el Kamiza (lugar de honor destinado a las fotografías de los fundadores del arte o estilo, a símbolos y banderas, etc). Este saludo es muestra de agradecimiento hacia los fundadores del arte y a su vez nos recuerda la humildad y sencillez que debe poseer el practicante. Si la clase ya ha comenzado nos situaremos en un lugar en donde el Sensei pueda vernos, sentados en seiza, o de pie si es la costumbre, y esperaremos su autorización para después realizar el saludo al Kamiza y al Sensei. A continuación nos colocaremos en el lugar del Dojo en el que menos se interrumpa y procederemos a hacer ejercicios de calentamiento en silencio y sin interferir en la clase.

Existen otros aspectos tales como la jerarquía “Sensei-Sempai-Kohai”. Sempai  viene a significar “hermano mayor”, y su misión es la de colaborar con el Sensei, ayudando y aconsejando a los mas principiantes en la práctica del arte. Kohai es el indicativo de los alumnos principiantes o de menor grado. Los Sempai son de mayor grado según su antigüedad o rango.

Disposición en los saludos o ceremonial:

Al comienzo y al final de la clase, el Sensei se sitúa dando la espalda al Kamiza. El Sempai de mayor rango ocupa un puesto frente al Kamiza y a la izquierda del Sensei. Los demás alumnos se colocan a continuación del Sempai dispuestos de mayor a menor grado. El Sempai de mayor rango es el encargado de dirigir los saludos o ceremonial, de velar por la organización de las filas y de la disciplina general. En ausencia del “Sempai mayor”, su lugar será ocupado por el siguiente en jerarquía.

En cuanto a la actitud de los saludos (rei): el saludo debe ser sincero, pues de lo contrario es mejor no hacerlo. Aunque sincero y humilde, el saludo no ha de estar desprovisto de la máxima atención, ya que en el Budo nunca se baja el nivel de alerta.

Justificación de la utilización de términos y voces japonesas en el Karate-Do:

¿Qué practicante de Karate-Do no ha pensado que por qué siendo occidentales usamos términos japoneses en las clases?. Este hecho puede responder a varias razones; la primera sería la de preservar la tradición y seguir manteniendo el orden establecido por los maestros de antaño.

El segundo motivo podría ser que al utilizar términos desconocidos por los alumnos, el profesor adquiere un halo de misticismo o superioridad mal entendida que deriva de utilizar una jerga o lenguaje desconocido para el principiante.

Un tercer argumento, es que el hecho de utilizar el vocabulario japonés en Karate-Do permite que las expresiones, términos y voces de ese arte tengan un carácter universal y puedan ser comprendidas y utilizadas por todos igualmente, máxime cuando gran parte de esas palabras o voces tienen significado de origen simbólico.

Por lo tanto, la utilización de los términos japoneses tradicionales en la práctica de Karate-Do en particular, y de las Artes Marciales japonesas en general, posibilita que karate-kas o budo-kas de cualquier nacionalidad puedan entenderse y practicar en armonía sin fronteras idiomáticas. De la misma manera, la nomenclatura japonesa permite a un Sensei dirigirse a un grupo de practicantes de diferentes nacionalidades, y mediante un simple término puede hacerse entender por todos. Esto es posible porque la palabra en japonés actúa en el oyente como un “símbolo”, del cual los receptores conocen la definición o significado en su propio idioma.

Voces básicas en el Karate-Do:

Expresiones utilizadas en los saludos o ceremonial de Karate-Do:

Mokuso: Concentración, meditación.

Oss: expresión fonética, formada por dos caracteres. El primero Osu significa literalmente “empujar” o “controlar”. El segundo carácter shinobu tiene el significado literal de “paciencia, aguantar, sufrir”.

Otagai ni rei: Saludo mutuo (entre los alumnos).

Ritsu ni rei: Saludo de pie.

Sensei ni rei: saludo al Maestro.

Sempai ni rei: saludo al o los Sempais.

Somen ni rei: saludo al frente (Kamiza).

Tate: ponerse de pie.

Zarei: saludo desde Seiza

Bunkai: aplicación de las técnicas o movimientos de un Kata.

Hajime: empezar.

Kamae: Actitud o postura de alerta o guardia.

Kihon: Fundamentos básicos.

Naore: Recuperar la posición original.

Yame: Parar.

Yoi: Listos.

Zanshin: Estado de alerta, vigilancia.

Los números

Ichi: Uno Ni: Dos San: Tres Shi: Cuatro Go: Cinco

Roku: Seis Sichi: Siete Hachi: Ocho Ku: Nueve Ju: Diez

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